La reprogramación celular ya permite crear descendencia a partir de dos hembras o dos machos en ratones.

En palabras del profesor Simón: “Crear una célula de la que va a depender la creación de un ser humano es mucho más complicado. Los cuatro genes que le servían a Yamanaka para crear células indiferenciadas no nos sirven para crear células primordiales. Hay por delante un proceso de cinco o diez años con muchísimas comprobaciones”.

Lee el artículo en EL PAÍS